
El despertar trajo consigo un nuevo despliegue de inseguridad, al ver mi rostro en el espejo pude observar la mancha de un hombre machista superficialmente escondido bajo la imagen de un ser superior, en una de las esquinas del espejo se reflejaba sumida en su martirio el impacto del dolor que se causa cuando se rompen las promesas, esa imagen era mi amada mujer.
Los recuerdos volaron hacia mi y pude contemplar la ilusion que yo fui algun dia ante ti mi amada, solo palabras sin sentido y actos impunes al azar.
Mis besos se convirtieron en remolinos que devoraban sin piedad.
Las caricias se transformaron en huellas imborrables que desgarraban tu piel.
Aquellos vocablos efusivos que enaltecian tu belleza se volcaron ante un repentino despliegue de obsenidades sin par.
Cambie el amor por sexo y antepuse la lujuria al sentimiento.
Sin darme cuenta enmudeci de orgullo y nuestras horas se convirtieron en un letargo eterno y monotono de miradas frias a la ventana.
Y yo impune me sobrecogia con la cruel mentira que me agobiaba sin parar:
“yo soy el horrible reflejo que me heredo la cultura del sufrimiento machista”
Con esas palabras vacias vendi mi alma para encontrar tu desprecio, doblegue impunemente tu amor y te perdi; pero a pesar del sufrimiento gane la libertad de mis zonas erroneas.
Hoy apague la razon y enfrente la oscuridad, pude concebir que existe un lugar mas apacible para amar cuando se ahogan los prejucios y se comprenden las formas erroneas de amar a una mujer…

